Comunicados, Uncategorized

Una tarde con Barcoj, Blesa y Rato

Puesto que en 15MpaRato hemos promovido la causa contra la estafa de Bankia y estamos personados, hemos asistido a las comparecencias de Rato, Blesa y Barcoj, os trascribimos sus declaraciones al juez y al fiscal sobre cómo explicaron la trama de las Tarjetas Negras el 16 de octubre de 2014.

Barcoj

Comenzamos, a eso de las 15:30 con la declaración de Ildefonso Sánchez Barcoj, quien ocupó diversos cargos de máxima responsabilidad tanto en Caja Madrid como en Bankia (y BFA).

Barcoj reconoció no saber nada acerca de quien ideó el funcionamiento de las tarjetas, pese a tener en su propiedad una tarjeta desde 1999. Para él, éstas eran un complemento retribuido neto que podía utilizar con “flexibilidad”, es decir, para su interés personal y privado. Aparte de estas tarjetas también contaban con tarjetas de empresa al uso que “apenas” usaba un par de veces al mes. Barcoj daría a entender más adelante en esta misma declaración que pese a saber que los sueldos de los directivos de las cajas de ahorro estaban limitados por ley, creía que la tarjeta se ajustaba a estos. “Os retribuyen mediante tarjeta que genera un deuda no imputable a nadie” Le parecía una explicación coherente.

En estas tarjetas estaban a nombre de Caja Madrid y en el mecanismo a través el cual funcionaban, intervenían varios departamentos de la entidad; contabilidad, operaciones, se supone que incluso el departamento fiscal (Barcoj dirá más adelante que era una creencia extendida que la tributación de la tarjeta correspondía a la Caja), retribuciones… En cualquier caso era el presidente quien personalmente le comunicaría que iba a tener una tarjeta.

Según Barcoj, la estructura de mando de Caja Madrid se componía de una serie de directivos que rendían cuentas al presidente, Miguel Blesa, que lo manejaba todo. Al presidente se le asignaba una masa salarial para distribuir con total libertad entre los que dependían de él -cargos directivos-, asegurándose que cobrara siempre un 15% mínimo más que los demás altos cargos de la entidad. Era el propio Blesa el único que conocía quién tenía tarjeta y qué límite tenían estas. Solo en caso de que el montante a repartir aumentara se debía aprobar por el consejo de administración. Barcoj declararía más adelante que él no era el responsable de la creación de estas tarjetas, pues no podía decidir qué retribución debía recibir cada consejero o directivo. ¿Y la información relativa a las mismas? Teóricamente esta debía estar al alcance de auditores externos e internos y de inspectores del Banco de España.

Llama la atención que pese a que Barcoj dijo que nada relativo a las tarjetas dependía de él mismo que eran sus secretarias las que, por orden de Blesa, se ocupaban de la tramitación de las mismas. Estas secretarias debían ocuparse también de “controlar” que nadie se pasara del límite de la tarjeta, algo que no ocurría.

A lo largo de 2011 y con motivo de la integración, Barcoj es nombrado jefe de la integración informática de las cajas, con Caja Madrid como base de la integración. Paralelamente se anulan las tarjetas. Bankia inicia su funcionamiento sin contar con estas retribuciones. Pero esto cambia rápido y con la entrada de Rato en la entidad vuelven las tarjetas, que le durará a Barcoj hasta junio de 2014, en el momento en el que se le comunica que no hay autorización de su tarjeta y que debe devolver el gasto que realizó durante la “era Bankia”. Esta devolución, aclararía más adelante, sería consignada en el juzgado -como gesto para demostrar su inocencia- ante la negativa de la Fundación Caja Madrid a aceptar el dinero.

La integración provocó, según Barcoj, que fuera Bankia la responsable de los pagos de las tarjetas, incluso con retroactividad.

¿Existían informes sobre la existencia de las tarjetas? Barcoj no sabía responder, no sabía si estas aparecían en el informe de gobierno corporativo, competencia de la Secretaría General, documento que él no leía, o si existía una gestión externa de esto. Pero Caja Madrid sí debía tener documentos donde se aprobara el uso de estas tarjetas.

¿Estaba Barcoj de acuerdo con el extracto? Sí. Declaró que nunca superó el límite asignado. Y si algún mes excedió y le llegó el extracto, lo repuso inmediatamente. El podía consultar la tarjeta siempre y no le sorprende mucho su extracto. Sus secretarias solo distribuían información, no la gestionaban. Todo el flujo de información relativa a estas retribuciones era responsabilidad de la Comisión del mismo nombre y, como indicara Barcoj, existía ponsabilidad del Banco de España para intervenir en cualquier momento.

Blesa

Tras esta declaración sería el turno de Miguel Blesa, presidente de la caja de ahorros desde 1996, aunque miembro del Consejo de Administración desde 1994, y quien recibiría una tarjeta también como complemento retributivo y para gastos de representación, supuestamente de manos del Secretario General del Consejo.

Al llegar a presidente a Blesa se le concedieron dos tarjetas. La tarjeta black y otra tarjeta de empresa, entregada por el responsable de recursos humanos. Manuel Gutierrez. No era el único que la recibió, también los nuevos miembros. Tomaron esto como práctica “consuetudinaria”. Al parecer “desde los ochenta esto era así”, era costumbre, nunca se preguntó por los fundamentos jurídicos de las tarjetas.

Una Comisión Ejecutiva, en mayo del 98, en el turno de ruegos y preguntas discutió el problema de las retribuciones, ya que las dietas estaban limitadas por el banco de España. Al día siguiente, el 24 de mayo de 1998, para resolver el problema de lo poco que cobraban, había que encontrar una solución para que se compensaran los gastos.

Blesa, como presidente, pidió al Consejo que delegara en la comisión ejecutiva y esta en el presidente, para que él solo pudiera resolver el problema de la “compensación de gastos por el ejercicio de la función de consejero”.Al parecer había otra acta, de otoño, que recomendaba repensar el sistema de “retribuciones”.

El sistema definitivo se idea durante distintas delegaciones sucedidas en 1994: Se crearían tarjetas VISA de Empresa para los miembros del Consejo de Administración y la Comisión de Control para gastos “exclusivamente de representación” aunque el acuerdo de este funcionamiento viene de 1988, tiene más antigüedad que la propia presidencia de Miguel Blesa, quien aclara que las retribuciones se realizan a través de una tarjeta “para gastarla”.

Los beneficiarios eran miembros del Consejo, miembros de la Comisión de Control y todos los miembros del Comité de Dirección ¿Y quien ponía los límites de la tarjeta? Según Blesa era el mismo, a indicaciones del departamento de Recursos Humanos. Él daba el visto bueno y acababan siendo aprobadas por el Comité de Medios.

La tarjeta podía ser utilizada para gastos personales y para gastos de la empresa. Nadie dijo a Blesa, según su propia declaración, nada sobre si había que declararlas o no. Blesa pensaba que las tarjetas sí tenían retenciones fiscales, pero no lo sabía, había descubierto ahora, a pesar de su formación como Inspector de Hacienda, la opacidad de estas.

Los del comité de dirección si tenían otras tarjetas, de empresa, los demás no. Tarjetas de las cuales si había que rendir cuentas. Además, Blesa, por ejemplo tenía tarjetas personales.

En cuanto a la relación entre Caja Madrid y el Banco de España, Miguel Blesa entendía que el Banco debía estar al tanto de todos los movimientos, pero que él no llevaba las relaciones con esta institución.

Si Blesa no era el responsable ¿Quien lo era? ¿Barcoj? Blesa suponía que sí, que serían sus secretarias, que eso indicaba la Auditoría.

¿Entonces quién tomaba la decisión de contabilizar la cuenta 50/99 en la que se contabilizaban las tarjetas? Blesa entendía que esta información tenía que estar en conocimiento del Comité de Auditoría, aunque sin asegurarlo. Entonces ¿Por qué no se contabilizó como retribución? Blesa no lo sabía. ¿Y su contabilización manual? No lo sabía. ¿La contabilidad manual era un mecanismo para indicar que se trataba de “las retribuciones”? Misma respuesta. Todo era muy oscuro. Hasta el punto de que el propio Blesa reconocía que sí. Además no sabía quien había tomado la decisión de que la contabilidad se hiciera de esa forma. Con una cuenta que por su nombre no permitía saber a qué estaba dedicada.

Sobre su situación, Blesa dice que él ha regularizado toda su situación, porque nunca imaginó que las retenciones que les remitían del departamento correspondiente no se incluyeran en su propia declaración a Hacienda. Que ese 1 o 2 % no apareciera en su renta no le llamó la atención. Para él, que cobraba mucho, esa cantidad no era llamativa.

Sobre la legislación madrileña de Cajas de Ahorros (el Art. 24 de la Ley) la historia es otro cantar; “Nadie puede cobrar nada que no sean gastos en los que incurra por acudir a los consejos”. A la pregunta del juez Andreu sobre cómo se encaja esto de las tarjetas en la la Ley y por qué no se aplica la ley en Caja Madrid no esperemos respuesta de Blesa a este respecto pues no la hubo.

La defensa intenta agarrarse al hecho de que esta clase de pagos opacos estaban institucionalizados. Son más viejos que la presencia de Miguel Blesa en Caja Madrid. Pero estas preguntas no sirven. Si eran incentivos pero estaban en la partida de cuentas de retribuciones y sin desglose, si no se aplicaba la Ley ¿qué justificación hay?

El resultado de esta intervención fue que la propia Fiscalía, que había estado poniendo trabas al proceso desde el principio, acabó pidiendo la Fianza a Blesa por todo, con el FROB a favor, BFA pensándose la situación y Bankia sin saber que decir.

Son las 17:10 de la tarde, se acababa la comparecencia, y la cara de Miguel Blesa era un poema, estaba descompuesta.

Rato

Empezaba así la comparecencia de Rodrigo Rato. Y la primera pregunta iba dirigida al origen de las tarjetas de Bankia. Su origen no dependía de él. Cuando llegó a la Caja Barcoj le entregó dos tarjetas, una de empresa y otra que podía utilizar en gastos personales, comprendida en su retribución, al igual que todos los miembros del Consejo y del Comité de Dirección. La explicación de esta tarjeta se limita a eso; una retribución para gasto personal. Los gastos de empresa se cargaban a otra tarjeta.

Los límites de estas tarjetas estaban fijados cuando Rato desembarcó en Bankia. Barcoj, según Rato, se los comunicó a éste a su entrada en la entidad, sin preocupación por los límites, ni por otra cuestión relativa. Rato no hizo nada. No tenía información que denunciara la opacidad fiscal de las tarjetas. Existían desde hace 15 años. No presentaban problemas para nadie. Eran tarjetas personales, identificadas, emitidas y suscritas por la entidad con VISA en contratos tipos. ¿Quien iba a sospechar algo malo?

Los únicos problemas que Rodrigo Rato había tratado de tarjetas se referían a problemas de hackeos de tarjetas, robos, etc. nada que tuviera que ver con el funcionamiento de las Tarjetas Black.

Sobre las retenciones de las tarjetas Rato explicó que si se lo llegan a preguntar en su momento, contesta que si, que era obvio, que las retenciones generadas por el uso de las tarjetas eran declaradas. Ahora sabe que no. El creía que se le incluía en el certificado anula de retenciones. Que se le retenía. Además el departamento fiscal no le dijo nunca nada. La conclusión a la que nosotros llegamos nos deja trastocados, ¿acaso cobraban tanto que les era imposible darse cuenta de estas cantidades en su declaración de IRPF?

Rato también confirmó la declaración de Barcoj; cuando se hace la conversión de Cajas de Ahorro a Bankia, el follón es total.

Hubo un documento, un contrato de 23 de junio de 2011, firmado por Rodrigo Rato. Es el contrato de su tarjeta. Cada propietario de una tarjeta tenía en sus contratos las condiciones que venían de sus Cajas de origen. La alta dirección de Bankia venía de Bancaja y Caja Madrid, principalmente. Sus retribuciones las fijaba el Consejo de Administración, todas las demás retribuciones eran fijadas por la Comisión de Retribuciones.

Si las tarjetas eran retribuciones ¿como es que no fueron tratadas como las demás retribuciones? Esta pregunta sentenciada por el Fiscal destrozó a Rodrigo Rato, que comenzó a confundir incrementos y retribuciones y, ante la presión del Fiscal reconoció que no sabía si habían existido procedimientos para tratar igual todas las retribuciones. Y si eran retribuciones ¿no se debían incluir en el informe corporativo anual al respecto? Si estas retribuciones no se reflejaban en el IRPF de los propietarios de las tarjetas a pesar de los gastos que estos hacían, ¿Cómo no se dieron cuenta?

Ante esta batería de preguntas Rato reoconoció que supo en julio de 2014 que esto estaba mal, e insiste que él no sabía que todo esto está mal hecho. Ya estaba así cuando llegó. No entendía por qué pasó esto, pero insistía en que no podía contestar, y se limitaba a responder que suponía que eran retribuciones. E incluso insistiría en que no es que fueran transparentes, sino que se trataba de una tarjeta de lo más transparente a efectos fiscales.

Evidentemente, esta última afirmación recibió la rotunda negativa del Fiscal, que tenía el turno de palabra; “Señor Rato, lo que le digo es que esto no era nada transparente”, frase que solo sirvió para que Rodrigo Rato insistiera en que no tenía ni la más remota idea de quien decidió que esto no fuera algo claro. Rodrigo Rato parecía no saber el origen de sus retribuciones, y aclaraba que si lo hubiera sabido habría intentado arreglar esta situación. Al parecer ni la auditoría externa de Deloitte o Celma sirvieron para esclarecer que en la famosa cuenta 50/99 se cargaban estas retribuciones.

Y ¿por qué le renovaron las tarjetas a gente que ya no era consejero? Rato volvía a insistir que no tenía ni idea. El ex-presidente de Bankia sentía que no había sido informado de que esos ex-consejeros seguían con las tarjetas. Por este motivo ha devuelto una parte de lo gastado en una cuenta de la Fundación Caja Madrid además de devolver parte de este dinero a Bankia.

Las preguntas del Juez Andreu volvieron a la senda del articulado de la Ley de Cajas. El ahora famoso artículo 24 dice lo siguiente:

Le pregunta por el art. 24 nuevamente de la ley de Cajas:

Artículo 24. Retribuciones de los miembros de los Órganos de Gobierno.

1. En el ejercicio de las funciones de los miembros de los órganos de gobierno de las Cajas de Ahorros no se podrán originar otras percepciones distintas de las asistencias e indemnizaciones, salvo en el supuesto previsto en el artículo 63 de la presente Ley.

3. Se entiende por asistencia el abono de una cantidad a tanto alzado por la concurrencia efectiva a las reuniones de los órganos de gobierno de la Caja de Ahorros a los que se refiere el apartado 1 de este artículo.

Se entiende por indemnización la compensación por los gastos originados como consecuencia de la participación efectiva en dichos órganos, previa la correspondiente justificación documental.

¿Por qué existían estas tarjetas tarjeta si el artículo 24 lo prohibía explícitamente? Para el ex-presidente eran legales, la norma no la conocía, pero que entendía que si el departamento legal lo supervisaba, estaría bien. Nunca se le planteó que estuvieran incumpliendo la ley. Los responsables de “Haberes”; (que deben ser los de nóminas) también debían estar al tanto de eso.

Pero hay incongruencias en las declaraciones. Barcoj, en su declaración horas antes, dijo que Rato dió la orden de que las tarjetas se mantuvieran, por lo que SÍ debía estar al tanto. Y Rato lo confirmó, para él las tarjetas formaban parte del sueldo.

El Artículo 24 sigue presente. Y Andreu insiste sobre su contenido ¿Quien decidía todos los condicionantes que rodeaban a las tarjetas? ¿Acaso Rato no se extrañaba de que este sistema solo lo usaba esta entidad? ¿No era extraño que Goirigolzarri las retirara? A Rato le parecía que no, que era una práctica conocida con al menos 15 años de existencia. Tampoco se extrañaba de la falta de coincidencia entre sus gastos y el reflejado en el IRPF. No sospechaba nada.

¡Si la tarjeta formaba parte del sueldo tendría que habrla restado de éste! Ante esta afirmación Rato contestó que no lo sabía.

Finalmente Rato, con el turno de preguntas de su propio abogado, intentaría dejar claro que había devuelto todo el dinero usado de forma irregular, pero esto, a pesar de las opiniones de Bankia, no le serviría para librarlo de las Fianzas (apoyadas por el FROB), por el periodo 2010-2012, por los gastos de estas tarjetas mientras él había sido presidente.

Rato tomaría la última palabra para decir que en ningún momento tuvo intención de cometer fraude alguno. Que efectivamente todo estaba mal, pero no lo sabía.

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

No hemos acabado, quedan #ComplicespaRato   Ayúdanos para que podamos seguir luchando contra la impunidad.
Repositorio de Pruebas Legales del caso Bankia   Conseguidas por 15MpaRato y textos legales sobre el Caso Bankia para uso libre de estafados, periodistas, ciudadanía...Leer más
 
Crowdfunding para producir la obra de teatro APORTAR

@15MpaRato

15MpaRato

Contacto

15mparato [at] gmail [dot] com

Licencia

El contenido de esta web está publicado bajo licencia

excepto en aquellos casos en que se especifique otra licencia.
A %d blogueros les gusta esto: